La suspensión del proyecto de la V-21 para plantear nuevas alternativas supondría retrasar el inicio de las obras una década y el colapso de la vía por el incremento de los tráficos

  • La tramitación del proyecto actual, pendiente solo de que se adjudique el contrato para el inicio de las obras, ha durado diez años
  • El Ministerio de Fomento expresa su sorpresa por la iniciativa aprobada ayer para paralizar las obras de la ampliación de la V-21 con los votos de València en Comú, PSPV y Compromís, justo cuando están a punto de comenzar las obras y después de que las mismas formaciones aprobaran en 2015 una moción de apoyo a este proyecto
  • Las proyecciones sobre la densidad de tráfico estiman, para dentro de diez años, una intensidad media diaria de vehículos en los accesos a la V-21 de 82.600, lo cual colapsaría la vía

27.10.17La suspensión del proyecto de la V-21 para plantear nuevas alternativas, tal como han pedido València en Comú, PSPV y Compromís en una moción aprobada ayer en el Pleno del Ayuntamiento de Valencia, supondría retrasar el inicio de las obras una década y el colapso de la vía por el incremento de los tráficos.

El Ministerio de Fomento expresa su sorpresa por la citada iniciativa para paralizar las obras de la ampliación de la V-21, ya que las mismas formaciones aprobaron en 2015 una moción de apoyo a este proyecto.

A ello hay que añadir que Compromís presentó, tanto en el Congreso como en el Senado, una enmienda a los Presupuestos Generales del Estado de 2017 para que se incluyera una partida para mejorar y ampliar la V-21. Este grupo justificaba precisamente en su enmienda que los accesos por carretera a la ciudad de Valencia requieren de mejoras y ampliaciones.

Además, el Ministerio de Fomento muestra su asombro ante una iniciativa que se justifica en que supone la alternativa más cara de las presentadas cuando, en realidad, de las siete, tiene el coste intermedio. La iniciativa también busca paralizar la ampliación de la V-21 por el impacto en la huerta, a pesar de que el momento para hacer alegaciones a un proyecto es cuando se encuentra en trámite de consultas. Esta infraestructura fue sometida en su momento a consultas y se remitió a todos los organismos, instituciones, empresas y asociaciones. Ninguna de las alegaciones recibidas en la fase de información pública se opuso a la construcción de esta infraestructura y todas sus apreciaciones se tuvieron en cuenta en la redacción del proyecto.

Por consiguiente, tanto en el trámite de información pública como en el de alegaciones, se tuvo la oportunidad de hacer las aportaciones que se consideraran por parte de cualquier interesado en el proyecto, que obtuvo Declaración de Impacto Ambiental (DIA) favorable.

Pedir que se paralicen las obras justo cuando van a empezar y después de haber tenido diez años para realizar alegaciones es incomprensible y va en contra de lo que las formaciones que aprobaron ayer la moción han transmitido a la sociedad valenciana en los últimos años, reclamando mejores accesos para la ciudad y una mejora de la seguridad vial.

Llama la atención que el plan de participación pública del estudio de integración paisajística, incluido en el estudio de impacto ambiental y que tuvo en consideración el Plan de Acción Territorial de la Huerta de Valencia, no obtuvo respuestas para poder hacer siquiera un análisis de resultados.

Nueva tramitación

La tramitación del proyecto actual, que tan solo está pendiente de la adjudicación del contrato para el inicio de las obras, ha durado diez años. Por tanto, si se paraliza el proyecto y se estudian otras alternativas, habría que iniciar de nuevo la tramitación y completar todo el proceso administrativo: habría que anular la licitación; elaborar un nuevo estudio informativo donde se definan todas las alternativas; someterlo a información pública para que se puedan presentar alegaciones; obtener la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) y desarrollarla a nivel de proyecto; redactar un nuevo proyecto de trazado que también tendrá que someterse a información pública; aprobar el proyecto de trazado; y redactar el proyecto de construcción. Una vez completados todos estos trámites habría que licitar las obras y adjudicarlas.

Junto a ello, según las proyecciones contenidas en el proyecto constructivo, la densidad de tráfico en los accesos a la V-21 para dentro de diez años alcanzaría una intensidad media diaria de vehículos de 82.600, lo cual colapsaría esta vía de acceso a Valencia.

Por último, hay que subrayar que, si la obra no se llevara a cabo, la inversión de 28,99 millones de euros se destinaría a otras actuaciones en desarrollo en cualquier punto de España por parte del Ministerio de Fomento.

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