El paisaje urbano europeo está cambiando profundamente bajo la influencia de diferentes dinámicas económicas, ecológicas, sociales y políticas.

Algunas dinámicas espaciales, tales como la expansión urbana (desarrollo fragmentado más allá de la ciudad), el desarrollo policéntrico de áreas metropolitanas o regiones y la contracción urbana, pueden observarse de manera simultánea. Las ciudades sufren cambios continuos, acelerados por la transformación de las economías urbanas y las nuevas funciones asignadas a las ciudades en nuestra era, definidas por los imperativos de la economía global.

Las condiciones económicas y la naturaleza cambiante de las presiones ecológicas, requieren instrumentos eficaces para las políticas de usos del suelo, tanto para hacer frente a los problemas existentes como para evaluar el riesgo y la incertidumbre. La cuestión de cómo los sistemas urbanos pueden afrontar futuras crisis, desastres y situaciones de emergencias, se ha vuelto crítica debido a la creciente vulnerabilidad de los sistemas urbanos hacia los problemas ecológicos y catástrofes globales y locales. La creación de políticas integradas de usos del suelo, que incrementarán la capacidad de los sistemas urbanos para predecir, absorber y hacer frente a los cambios y para reorganizarse y desarrollarse de manera sostenible, se ha convertido en una cuestión cada vez más importante y define el contexto de la “resiliencia”.

Las teorías sobre la resiliencia se centran en la capacidad de adaptación, que tiene como objetivo dotar a los sistemas urbanos de la capacidad de abordar eficazmente el cambio, la incertidumbre y los riesgos. La capacidad de adaptación se refiere a la optimización de la capacidad de los sistemas urbanos para prevenir y responder al cambio. Esto es especialmente importante para el entorno construido y las infraestructuras, donde los cambios no pueden producirse de manera brusca. Los instrumentos efectivos para las políticas de usos del suelo pueden hacer frente al problema en cuestión y evaluar las condiciones de incertidumbre. De esta manera, las políticas de usos del suelo y los procesos de planificación pueden ser entendidos, no como algo predeterminado, sino como herramientas cuya aplicación debe variar según las circunstancias. La creación de políticas integradas de usos del suelo requiere evaluar la situación general de los complejos sistemas urbanos. En otras palabras, las políticas urbanas sostenibles deben introducirse con el objetivo de mejorar la capacidad de los sistemas urbanos para aumentar su capacidad de adaptación para absorber cambios, reorganizarse y desarrollarse de manera sostenible.

Objetivo de SUPERCITIES

SUPERCITIES evaluará los nuevos instrumentos de las políticas urbanas en diferentes contextos del planeamiento y comparará las consecuencias de los cambios inesperados debidos a crisis, amenazas o catástrofes, que provocan impactos a diferentes escalas en el desarrollo espacial de las ciudades. Identificaremos la resistencia de los sistemas urbanos mediante la evaluación de la sostenibilidad de las políticas de usos del suelo, y exploraremos las diferentes vías de desarrollo de los casos de estudio de cuatro países con distintas dinámicas urbanas:

  • Casos en Turquía – rápido crecimiento urbano y expansión de la población.
  • Casos en Portugal – contracción y expansión urbana.
  • Casos en Holanda – crecimiento urbano moderado dentro de una estructura urbana policéntrica.
  • Casos en Suecia – crecimiento urbano moderado dentro de una estructura urbana policéntrica emergente.

En primer lugar, se analizan los instrumentos actuales de las políticas urbanas, su aplicación y sus resultados, con la sostenibilidad como punto de referencia. En segundo lugar, se diseña y aplica una metodología de evaluación centrada en el planeamiento sostenible de los estudios de caso seleccionados. En tercer lugar se identifican las principales razones subyacentes del éxito o del fracaso de las prácticas de planeamiento para cada ciudad. Por último, se ofrecen una serie de aportaciones sólidas al debate teórico sobre desarrollo sostenible.

¿Por qué es urgente el proyecto?

La resiliencia urbana es un área de investigación relativamente nueva, aunque ha tenido un rápido desarrollo. Además de la literatura reciente sobre el tema, se han conformado grupos de investigación y consorcios centrados en la relisiencia urbana, como la Alianza de Resiliencia (Resilience Alliance, un consorcio mundial de científicos y técnicos de diversas disciplinas, que colaboran en la investigación de la resiliencia de los complejos sistemas socio-ecológicos). Sin embargo, está pendiente de estudio la cuestión de cómo los futuros desarrollos urbanos podrían transformarse en generadores de innovación y soluciones para la sostenibilidad global.

El concepto de resiliencia urbana es muy amplio y, en consecuencia, las definiciones de este concepto cubren una amplia gama de temas. Algunas definiciones se centran en la resiliencia de especies ecológicas o del medio ambiente (disciplinas en las que se origina en concepto) para soportar algún tipo de cambio o alteración, mientras que otras definiciones se centran, de manera más amplia, en la resiliencia de la población, las infraestructuras, las estructuras sociales, la economía y el medio ambiente de la ciudad. Muchas definiciones abordan la resiliencia en términos de vulnerabilidad y capacidad de soportar tanto los peligros naturales como los provocados por el hombre. Otros definen la resiliencia urbana como el grado de tolerancia de las ciudades hacia las alteraciones antes de reorganizarse en torno a un nuevo conjunto de estructuras y procesos y defienden que ésta puede medirse por el nivel de equilibrio entre ecosistemas y funciones humanas en la ciudad.

Las tendencias recientes son muy interesantes

El paisaje urbano de nuestras ciudades ha sido moldeado por la reciente aparición de nuevas formas urbanas -grandes desarrollos residenciales, de oficinas, comerciales y científico-tecnológicos, entre otros. Estas nuevas formas urbanas se asocian con:

  • Nuevos mecanismos de la oferta y gestión del espacio urbano, impulsado exclusivamente por la inversión privada o por asociaciones público-privadas;
  • Infraestructuras de transporte, como por ejemplo carreteras, autopistas y redes de ferrocarril; y
  • Otros equipamientos urbanos que pueden garantizar la competitividad a nivel internacional (equipamientos para ferias, exposiciones, parques de atracciones y otros).

Los grandes desarrollos se separan del entorno inmediato y las infraestructuras existentes, como por ejemplo, comunidades residenciales cerradas, condominios cerrados, parques temáticos, centros comerciales (Ellin, 1999; Soja, 2001). La literatura académica cuestiona cada vez más este tipo de proyectos de desarrollo urbano (Swyngedouw, 2005).

El declive de las industrias tradicionales en las ciudades ha dado lugar a la transformación de las tierras degradadas o abandonadas, como los terrenos baldíos. Debido a la creciente congestión del tráfico y el aumento de los problemas ambientales causados por las políticas de descentralización territorial, la ubicación en el interior de las ciudades se ha convertido en algo atractivo para los individuos, la sociedad y los gobiernos locales, aumentando la diversidad sociocultural y la gentrificación por los inversores privados. Además, las áreas industriales abandonadas aportan nuevas oportunidades para el desarrollo del centro urbano, así como la motivación para reconsiderar políticas que fomenten la ciudad compacta.

El desarrollo de estas áreas ha sido descoordinado y fragmentado, causando una creciente preocupación por la ejecución de proyectos de regeneración. Esto exige una cuidadosa evaluación de los resultados específicos de las políticas de usos del suelo, planes y programas que se manejan en diferentes países y ciudades.

Turquía – Estambul

La política y las políticas urbanas han dado un nuevo giro al inicio de este milenio. Los intentos para integrarse en la economía mundial comenzaron a intensificarse en la década de 1980. El enfoque del gobierno central ha dependido de la mejora de la economía de mercado en la última década, aumentando la interacción con el capital extranjero y haciendo crecer las privatizaciones. Detrás de los cambios en el marco de la legislación urbanística se encuentra el dominio de un nuevo enfoque hacia la ciudad: el espacio urbano. La redistribución y una mayor autoridad de las administraciones locales, permite que la ciudad se “convierta” en una herramienta económica. El desarrollo urbano es contemplado como una fuente económica por parte de los gobiernos locales.

La legitimación de la generación de renta sobre los terrenos en zonas urbanas está relacionada con los nuevos y desigualmente distribuidos privilegios en proyectos urbanos de remodelación. Los privilegios que se conceden para facilitar la aplicación de “proyectos urbanos”, aceleran la generación de un mayor valor económico del suelo urbano. Estas cuestiones son muy problemáticas, ya que refuerzan las desigualdades sociales, espaciales y económicas, así como la polarización en el interior de la ciudad

En términos de organización espacial, las nuevas políticas urbanas, que están en parte relacionadas con el crecimiento de la población urbana, han aumentado la expansión dispersa de la ciudad y han creado enormes presiones sobre los sistemas ecológicos. La dispersión también ha dado lugar a un aumento del tráfico, y el aumento de la congestión tiene efectos negativos sobre el medio ambiente y la calidad de vida.

El desarrollo y la forma del territorio urbano no son aspectos clave en los documentos de política nacional o de legislación urbanística. La expansión urbana dispersa se asocia con el rápido aumento de la motorización y la aplicación de nuevas políticas, especialmente durante la década de 1980. A pesar de que se mencionan algunos problemas, tales como la pérdida de terrenos agrícolas rurales, la protección de los activos ambientales y culturales, la sostenibilidad económica, etc., no se propone ninguna acción concreta para solucionarlos.

Casos de estudio en Estambul

La Avenida Büyükdere, eje del desarrollo de Levent-Maslak muestra la transformación interior de la ciudad a través de los mecanismos del mercado, proporcionando nuevos espacios demandados por las nuevas funciones en el interior del área metropolitana. Si la satisfacción de la demanda para inmuebles comerciales no se gestiona con éxito en el campo del planeamiento y los instrumentos y proyectos relevantes de las políticas iniciados por el sector público, los mecanismos del mercado pueden crear presiones aumentando los precios de los inmuebles comerciales, que conllevan iniciativas de remodelación por parte del sector privado. El área de estudio es el ejemplo más importante dentro de los proyectos de remodelación llevados a cabo por el sector privado en Estambul. El patrón de desarrollo del área contribuye a la resiliencia urbana, debido a la compacidad de los edificios de oficinas de gran altura, principalmente motivada por la remodelación de antiguos terrenos industriales en el interior de la ciudad. Al convertirse en una parte importante del Distrito de Negocios de Estambul (Central Business District, CBD), el área contribuye a la resiliencia económica y a la cohesión social de la ciudad. Sin embargo, los desarrollos de inmuebles comerciales de gran altura en esta área tienen efectos negativos sobre la resiliencia urbana en términos de ecología urbana. El aumento del tráfico y la construcción de numerosos puentes y cruces sobre el Bósforo, han aumentado la congestión del tráfico y los problemas asociados como la contaminación y el ruido, lo que contradice el principio de sostenibilidad.

Bahçesehir (“ciudad jardín”) es un gran desarrollo residencial que aceleró la expansión urbana dispersa de Estambul. Gran parte este desarrollo está sobre antiguos terrenos agrícolas. Las infraestructuras y equipamientos proporcionados por el proyecto Bahçesehir, propiciaron la construcción de más viviendas en los terrenos circundantes y allanaron el camino a nuevos desarrollos dispersos, cada vez a mayor distancia del Distrito de Negocios. La evaluación del proceso de desarrollo muestra tanto los impactos positivos como negativos sobre la resiliencia urbana. El suministro de vivienda de alta calidad para una población en rápido aumento, en gran medida para los sectores de población con mayores ingresos, es un impacto positivo, mientras que el uso de terrenos agrícolas y la alta dependencia del transporte privado, son impactos negativos.

Portugal – Lisboa y Oporto

La base de la actual política de planificación territorial y urbana se estableció en 1998. La Ley Marco de Ordenación del Territorio y Desarrollo Urbano creó un sistema de gestión territorial, la regulación vertical y horizontal de las interrelaciones entre los distintos niveles y sectores de la administración pública y pidió la participación de los ciudadanos y los sectores sociales y económicos. La legislación proporcionaba, por primera vez, un marco de planificación integral, incluidas las escalas nacional, regional y municipal del planeamiento. Se definió el marco para las políticas de ordenación territorial y urbana y presentó el Programa Nacional de Políticas de Ordenación del Territorio (PNPOT). El PNPOT establece una serie de directrices y principios para el desarrollo territorial sostenible y la cohesión y coordinación de las políticas sectoriales con impacto territorial, con el establecimiento de un modelo territorial para el desarrollo económico y social. El PNPOT se articula con otras estrategias importantes, como la Estrategia Nacional de Desarrollo Sostenible 2005-2015. Uno de sus objetivos es la promoción de una dinámica urbana más integradora y menos perjudicial para el medio ambiente.

El concepto de resiliencia no aparece explícitamente en los documentos de políticas y programas de planeamiento, sin embargo, las referencias indirectas se pueden encontrar en otros conceptos, como el de sostenibilidad. Por ejemplo, los Programas para los Sistemas de Gestión de Planeamiento Urbano y Ambiental se refieren a la adopción de un modelo de desarrollo urbano centrado en la cohesión social y territorial, la necesidad de rehabilitación urbana, el uso eficaz de los centros urbanos y el desarrollo urbano planificado.

Lisboa

Cacém es un barrio residencial con buen acceso ferroviario a Lisboa. Alcântara es una antigua zona industrial situada en el centro de la ciudad, en declive desde mediados del siglo XX, con buenas conexiones por carretera y ferrocarril, pero que está experimentando el proceso de contracción urbana. Estos casos de estudio, con diferentes dimensiones socioeconómicas y físicas, serán analizados a través de las diferentes condiciones de la resiliencia.

En el caso de Cacém se analizarán la coordinación multinivel y la vulnerabilidad. La coordinación multinivel es un aspecto socioeconómico importante, que permitió una mayor flexibilidad en la legislación y en las instituciones. Esto también permitió la clasificación ambiental de arroyos, la implantación de medidas de conservación y la recuperación de tierras a través de la reformulación de los espacios públicos. El impacto sobre la vulnerabilidad ambiental se contempla como una consecuencia de estos cambios.

En el caso de Alcântara se analizarán las características de conectividad y capacidad de adaptación. Los recientes cambios en carreteras, ferrocarriles y redes peatonales mejorarán la conectividad local y regional. El potencial de Alcântara junto con políticas y programas que aumentan la inclusión social, la introducción de los suelos de usos mixtos y la mejora de la continuidad urbana, promoverán cambios en el tejido económico y social de la zona que aumentarán su capacidad de adaptación.

Oporto

Un área de patrimonio urbano en el centro de Oporto, y una antigua zona industrial, rodeada de tierras de cultivo, en un municipio periférico del área metropolitana de Oporto, ofrecen dos escenarios socioeconómicos y físicos diferentes.

El distrito “Baixa” de Oporto es una zona histórica con un importante valor patrimonial, que necesita ser preservada, pero sobre todo rehabilitada. Los problemas sociales son un factor crítico en el distrito Baixa. En las últimas tres décadas, la disminución y envejecimiento de la población han producido un aumento de los espacios y edificios vacíos. Los miembros más jóvenes y activos de la población, con mayores oportunidades económicas, se desplazan a zonas más atractivas o económicamente asequibles de la ciudad. La mala calidad de las viviendas, la pobreza y el desempleo son los problemas más frecuentes, que propician el crimen y la delincuencia.

San Tirso – Región Valle del Ave es una zona en la que existe capital social. pero que necesita adaptarse a un nuevo escenario de desarrollo. El área cuenta con un crecimiento natural de la población, a pesar de las difíciles condiciones para la economía local que dejó tras de sí la crisis del sector industrial. Es necesaria una transformación positiva enmarcada por las dinámicas sociales y ecológicas de la zona. San Tirso – Región Valle del Ave presenta un desarrollo espontáneo, casi sin estrategias de planeamiento ni criterios claros para la re-urbanización (similar al de otras ciudades periféricas que han tenido un proceso continuo de expansión urbana).

Suecia-Estocolmo

En Suecia el estado de bienestar social fue creado por la maquinaria de un fuerte gobierno, un sector público importante y unas autoridades locales con autonomía. La década de 1970 fue el punto de partida para una nueva época del planeamiento territorial nacional debido a los cambios legislativos de 1972. La modificación legislativa fijó como condición que todos los nuevos desarrollos debían estar debidamente ubicados y evaluados por los municipios, lo que fortaleció el monopolio del planeamiento. En 1987, se sustituyó la Ley de Edificación de 1947 por el llamado Plan-och Bygglagen (Ley de planificación y Edificación), que hizo que el Planeamiento General Municipal fuera obligatorio. Aunque estos planes generales no son jurídicamente vinculantes, promueven los intereses públicos y tienen que estar actualizados. Estos se utilizan cada vez más como programas de desarrollo local, centrados en los intereses públicos, como objetivos del bienestar social: vivienda, empleo, medio ambiente y bienestar de los ciudadanos.

La Ley de Planificación y Edificación de 1987 proporciona la principal directriz legal para la ordenación del territorio en Suecia. Recalca la importancia del apoyo a un buen entorno vital, duradero y sostenible, para la población actual y para las generaciones futuras. Sin embargo, a lo largo de estos años, determinados gobiernos estatales se han limitado a aplicar la planificación territorial y el planeamiento urbano de desarrollo. Únicamente algunas políticas estratégicas abordan temas como el desarrollo sostenible del territorio, la compacidad o las ciudades resilientes.

Una medida más reciente, iniciada por las Oficinas del Gobierno de Suecia, el Consejo Sueco de Vivienda, Edificación y Planificación, y la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (ASDI), destaca los aspectos principales de las actividades nacionales destinadas a:

  • Promoción de ciudades sostenibles;
  • Creación de una delegación para el desarrollo de áreas urbanas sostenibles, con énfasis en el cambio climático; y
  • Comunicación y cooperación.

Estocolmo

La región de Estocolmo cuenta con una configuración urbana monocéntrica clásica que, debido a la dispersión urbana y el desarrollo a lo largo de vías de comunicación radiales, es cada vez más policéntrico. Los dos objetivos fundamentales de la planificación territorial son la realización de un Plan para la región de Estocolmo y un Plan General para el municipio de Estocolmo.

Se estudiarán seis núcleos urbanos de la región (cuyo desarrollo se ha producido alrededor de la ciudad de Estocolmo), además de un núcleo central regional (la ciudad de Estocolmo) según tres hipótesis principales:

  • El policentrismo a nivel regional (el desarrollo de seis núcleos urbanos de la región para liberar el potencial de desarrollo del núcleo central) puede contribuir a la “resiliencia urbana” si los regímenes o mecanismos existentes tienen capacidad de adaptación.
  • El policentrismo proporciona capacidad de gestión al Área Metropolitana sobre las dinámicas urbanas.
  • Un sistema regional policéntrico en funcionamiento es menos vulnerable a las perturbaciones futuras.

Los casos de estudio ayudarán a arrojar luz sobre la aplicación de una estrategia policéntrica en el área metropolitana de Estocolmo desde 2001. Como el área es muy dependiente del centro histórico de la ciudad, la interacción entre los núcleos urbanos regionales (emergentes) y el núcleo central es fundamental. El objetivo es analizar hasta qué punto una estrategia policéntrica puede ser una herramienta sólida y prometedora a la hora de identificar las ventajas y desventajas en proyectos controvertidos con un fuerte impacto sobre los usos del suelo.

Países Bajos – Rotterdam

Los cambios en las políticas de ordenación del territorio en los Países Bajos se caracterizan por:

  • La descentralización concentrada (1960-1980), periodo en el que las políticas nacionales estaban orientadas al crecimiento disperso de la Randstad hacia las regiones más periféricas del país;
  • La era de la ciudad compacta (1980-2000), periodo en el que el interés de las políticas por el concepto de “red” iba en aumento, lo que refleja la interdependencia entre las ciudades de la Randstad, y
  • La descentralización y desregulación (desde 2000), con la flexibilización de la legislación relacionada con el desarrollo urbano.

La legislación sobre planeamiento urbano ha experimentado un gran cambio desde 1960. El primer memorando de Ordenación del Territorio (1960) tenía como objetivo la creación de condiciones físicas para el crecimiento de las industrias modernas y la construcción de nuevas viviendas. El segundo memorando de Ordenación del Territorio (1966) fue el primer soporte legal contra de la expansión suburbana. La idea principal era hacer un uso eficiente del suelo y financiar los servicios e infraestructuras necesarios para preservar el “Corazón Verde”. Este memorando abogaba por una política de ordenación del territorio que fomentara la dispersión de la población y las actividades económicas de manera más uniforme por todo el país, e introdujo el concepto de “descentralización acumulada” para controlar el proceso de suburbanización en torno a las grandes aglomeraciones urbanas. Esta política fue considerada un punto intermedio factible entre la concentración y la dispersión de baja densidad de las actividades urbanas.

El desarrollo urbano compacto ha seguido siendo crucial para la ordenación del territorio holandés. El tercer memorando sobre Ordenación del Territorio (1973-1978) sugirió restringir el crecimiento de los suburbios a “centros de crecimiento”. El cuarto memorando sobre Ordenación del Territorio (1988), seguido por una edición adicional de 1994 (VINEX), cambió el punto de enfoque de la planificación, de los suburbios a las ciudades, que necesitaban un nuevo ímpetu de crecimiento para mantener el clima de competitividad. Se designaron trece ciudades como “nodos urbanos”, con carácter prioritario para la inversión pública y los esfuerzos por concentrar los equipamientos y servicios. El gobierno trató de guiar las nuevas remodelaciones urbanas a lugares dentro de las áreas urbanas existentes (solares abandonados) y la nueva construcción en terrenos no urbanizados previamente, cerca de las ciudades existentes (las denominadas VINEX locations; Geurs y van Wee, 2006). En la exposición del quinto memorando sobre Ordenación del Territorio (2001) se subrayaba la crucial importancia de la creación de “calidad espacial”, es decir, la diversidad territorial y cultural, la funcionalidad económica y social, la justicia social, la sostenibilidad, el atractivo y la adecuación a la dimensión humana. Se sugería la delimitación de contornos claros alrededor de las áreas urbanizadas presentes y futuras (contorno rojo) y de las áreas donde la naturaleza y el medio ambiente tienen un valor predominante (contorno verde).

A principios de la década de 1990, el consejo de la ciudad de Rotterdam (y el gobierno holandés) presentó las estrategias de futuro para la ciudad, con el objetivo principal de aumentar la competitividad y atractivo económico de la ciudad en las redes locales y globales. Esto provocó una serie de cambios, entre los que se encuentran los grandes proyectos de regeneración urbana en el centro de la ciudad para crear espacio para nuevas actividades económicas y nuevos entornos residenciales en respuesta a las necesidades de las nuevas clases urbanas. También consideró la elaboración de nuevos proyectos en los bordes de la ciudad, destinados a frenar la emigración urbana proporcionando además nuevos entornos residenciales atractivos para los empleados de la ciudad de Rotterdam y sus alrededores.

Kop van Zuid es un proyecto de regeneración urbana a gran escala que tiene como objetivo contribuir a la competitividad económica de la ciudad en su conjunto, pero su contribución a la resiliencia social de la ciudad ha sido un problema (a pesar de los objetivos de cohesión social) debido al enfoque orientado al mercado (en lugar de orientado a lo social).

Nesselande

Los nuevos desarrollos de vivienda alrededor de las grandes ciudades, que tienen como objetivo contribuir a la resiliencia social de la ciudad en su conjunto (proporcionando vivienda habitable y atractiva), pueden tener un impacto negativo en la resiliencia ambiental y social, por alterar el equilibrio natural y social, debido en gran parte a los enfoques impulsados por las fuerzas del mercado. Las nuevas áreas residenciales en los bordes de la ciudad, aunque su objetivo sea el de contribuir a las ventajas competitivas de Rotterdam de manera respetuosa con el medio ambiente, siguen teniendo impactos ambientales negativos.

Investigadores

  • Ayda Eraydin (coordinadora), Ali Türel y Deniz Altay, Departamento de Planificación Urbana y Regional, Universidad Técnica de Oriente Medio, Ankara, Turquía
  • Tuna Tasan Kok, Dominic Stead, Instituto de Investigación en Vivienda OTB, Estudios Urbanos y de Movilidad, Universidad Técnica de Delft (Delft TU), Países Bajos
  • Sara Santa Cruz, Paulo Pinho, Vitor Oliveira, Ana Jorge Martins, Silvia Sousa, Facultad de Ingeniería, Universidad de Oporto, Portugal.
  • Sofia Morgado, Joao Costa, Luis Dias, Facultad de Arquitectura, Universidad Técnica de Lisboa, Portugal.
  • Peter Schmitt, Anu Henriksson, Alexander Dubois, Centro Nórdico de Desarrollo Regional (Nordregio), Stocolmo, Suecia

Referencias

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  • Fleischhauer, M. (2008). The Role of Spatial Planning in Strengthening Urban Resilience. In: Pasman, H.J. & Kirillov, I.A. (eds.) Resilience of Cities to Terrorist and other Threats. Learning from 9/11 and further research issues, Springer, Dordrecht, 273-298
  • Gleeson, B. (2008). Waking from the Dream: An Australian Perspective on Urban Resilience, Urban Studies 45:13, 2653-2668
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  • Prasad, N.; Ranghieri, F. & Shah, F. (2008). Climate Resilient Cities: A Primer on Reducing Vulnerabilities to Disasters, World Bank Publications, Washington DC
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  • Swyngedouw, E. (2005), A new urbanity? The ambigious politics of large-scale urban development projects in European cities, in W. Salet and S. Majoor (eds.), Amsterdam Zuidas European Space, Rotterdam, 010 Publishers

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