Desde el “IJ Kantine”, el restaurante situado en el muelle de los antiguos astilleros de NDSM en Amsterdam Noord, hay una gran vista del skyline de Amsterdam, en la otra orilla.

Los hombres y mujeres en este restaurante, la mayoría de ellos coloridamente vestidos de manera informal, beben su té de menta, capuchino o chardonnay, hablan por el móvil o echan un vistazo a sus Blackberries. Se sientan solos o acompañados. Pueden ir y venir en cualquier momento, entre, digamos, las 9.00 y las 12.00 horas. Es posible que no se aprecie a primera vista, pero estas personas están trabajando y, además, su trabajo es parte del nuevo mundo de las industrias culturales. Discuten nuevos proyectos, la apertura de nuevos mercados y hablan de quién está de moda y quién no. Pueden ser empleados, trabajadores por cuenta propia o una combinación de ambos. La mayoría de ellos viven en la otra orilla, en el centro de Amsterdam, algunos proceden de otros lugares en los Países Bajos y otros del extranjero. Sus redes no sólo abarcan a las personas con las que se reúnen en el restaurante, sino también sus contactos en Nueva York, Londres, Hamburgo, Estocolmo, a muchos kilómetros de distancia, pero sólo a una llamada telefónica o un clic de distancia. Conjuntamente, trabajan en un nuevo videoclip para los cercanos estudios de la MTV o para otra empresa audiovisual a vuelta de la esquina, un nuevo formato para un programa de televisión, una nueva campaña publicitaria, un nuevo diseño o producto con un fuerte componente estético. Esta dimensión estética es esencial para evitar, aunque sea temporalmente, la competencia en precios, labrándose un nicho particular. La innovación estética es indispensable para mantenerse a la vanguardia y la gente tiene que trabajar duro para llegar a ella.

Lo que puede parecer, a primera vista, un pasatiempo, resulta ser una parte integral del trabajo en las industrias culturales: conocer a otras personas para combinar ideas, intercambiar conocimientos, estar “en la honda” y llegar a innovaciones conceptuales.

No hace tanto tiempo, este restaurante era la cantina del astillero NDSM, donde se construyeron grandes buques, hasta que el astillero tuvo que cerrar en 1978 debido al declive estructural de las actividades manufactureras como resultado de la competencia de países con salarios más bajos. Antes del cierre del astillero, los trabajadores llegaban cada día de la semana a la misma hora y se marchaban a la vez. Todos se congregaban en ese mismo restaurante en las mismas franjas horarias, por ejemplo, durante el café y el almuerzo. Su trabajo consistía en construir buques de gran tamaño sobre la base de planos detallados. Su creatividad se limitaba sobre todo a un pequeño dominio o sólo la practicaban fuera del astillero. Los barcos se podían vender a clientes en el extranjero, pero la vida de los trabajadores se concentraba únicamente en el astillero.

El cambio en la composición de la clientela del “IJ Kantine” es la evidencia de un proceso mucho más grande y amplio, de cambios estructurales que tienen lugar en las economías urbanas desarrolladas. La salida de algunas actividades manufactureras a gran escala y de las actividades logísticas, como la construcción naval, dejó un enorme agujero, tanto en la economía como en la estructura espacial de muchas ciudades. En la última década del siglo XX, sin embargo, las llamadas industrias culturales -las actividades económicas relacionadas con la producción y comercialización de bienes y servicios que tienen un contenido estético o semiótico- estaban llenado, claramente, algunas de estas lagunas. En muy pocos casos, como el astillero NDSM, las industrias culturales se instalaron en antiguos edificios industriales y las zonas que habían sido abandonadas durante años; se estaba añadiendo una nueva capa post-industrial. Estas industrias culturales tienden a mostrar un formato espacio-organización particular. Suelen estar organizadas en densas redes de pequeñas empresas, ubicadas unas muy cerca de las otras, para poder aprovechar las economías de aglomeración, sobre todo en la forma de mercado de mano de obra local especializada. Además surgen, de manera localizada y especializada, infraestructuras como, por ejemplo, centros educativos, puntos de encuentro, centros de control de calidad y canales de distribución.

Esta infraestructura sustenta la competitividad de los clústers de empresas en las industrias culturales, a corto plazo por la reducción de costes, y a largo plazo, mediante el fomento de la capacidad de innovar. La innovación (una condición para la supervivencia a largo plazo de las industrias culturales) no es, sin embargo, un resultado garantizado de la formación de clústers, sino que depende de la configuración institucional y, por supuesto, de personas con talento. Queremos explorar cómo se insertan las industrias culturales en un sentido institucional, cómo se articulan espacialmente, y qué papel desempeña el sector público en materia de innovación en las industrias culturales desde una perspectiva comparada.

El programa de investigación CURE

En los últimos años, las industrias culturales han recibido una atención significativa en el seno de la política y los círculos académicos. Su contribución a la economía de los lugares donde se ubican, así como su impacto social, han sido reconocidos y evaluados (parcialmente). Las antiguas fábricas se están convirtiendo en oficinas y sedes para todo tipo de industrias culturales. Impulsan el crecimiento económico y el empleo y, al mismo tiempo, suman valor a la calidad de los lugares. Por otra parte, la complejidad de sus redes y los sectores de actividad altamente fragmentados han sido considerados como una fuente única de innovación, así como motores de crecimiento, teniendo en cuenta sus tasas de crecimiento por encima de la media. Las industrias culturales tienen, en principio, el potencial para aumentar la resiliencia y adaptabilidad urbana, ya que son uno de los pilares de las economías urbanas posindustriales emergentes. Por otro lado, “el crecimiento del consumo cultural (arte, restauración, moda, música, turismo) y las industrias que abastecen al mismo, alimentan la economía simbólica de la ciudad, su capacidad visible para producir tanto símbolos como espacio”. La relación entre los clústers culturales y la ciudad post-industrial ha recibido un nuevo impulso con la moda en torno a la creatividad y la innovación. Los diferentes tipos de clústers pueden ser identificados, junto con los variados discursos políticos.

La investigación sobre la ciudad creativa ha eclipsado, en cierta manera, un análisis más preciso sobre el arraigo de las industrias culturales en el tiempo y el espacio y sus efectos económicos, sociales y culturales. Una cuestión clave aquí es la lucha con la medida y las definiciones. Por otro lado, la cuestión de cómo medir los impactos ha recibido gran atención, con grandes avances metodológicos, que aún están incompletos.

A pesar del número rápidamente creciente de publicaciones sobre las industrias culturales, el papel potencial de éstas en la resiliencia urbana no ha sido examinado a fondo. Sin embargo, el reconocimiento por parte de la Comisión Europea del papel que desempeñan las industrias culturales en el contexto de la Agenda de Lisboa hace hincapié en la importancia y la urgencia de analizar las relaciones entre las industrias culturales, la resiliencia y el desarrollo urbano sostenible.

Esta asociación se refiere a la brecha en la investigación actual, profundizando en cómo funcionan las industrias culturales, la forma en la que están conectadas unas a otras, y cómo podemos fomentar unas bases sólidas para una industria cultural sostenible, mediante la exploración de las condiciones locales de creatividad y su traducción en industrias culturales estables y sostenibles.

Enfoque CURE

En términos generales, las industrias culturales tienen que ver con la producción y comercialización de bienes y servicios con contenido estético o semiótico, lo que refleja una coyuntura económica y cultural en la que la producción de productos básicos está vinculada con la experimentación artística, y viceversa. En este sentido, tratamos de comprender la relación dinámica entre la experimentación artística en ese ámbito y la sostenibilidad de la industria cultural.

Como punto de partida, estamos interesados en la segmentación de la tensión (potencial) entre la cultura y las consideraciones comerciales que se plantean en las industrias culturales. La cultura, por un lado, se ha convertido en una importante fuente de crecimiento económico y creación de empleo, en particular en las economías urbanas avanzadas. Por otro lado, el proceso de mercantilización, que provoca que la cultura esté sujeta a las fuerzas del mercado y el imperativo del lucro, también ha transformado el contexto en que trabajan los artistas. La investigación sobre las industrias culturales, sin embargo, ha revelado claramente una tensión latente entre las consideraciones artísticas y comerciales.

Esto nos lleva a un análisis de los loci de la creatividad de los que las industrias culturales obtienen su “materia prima”. Exploramos la medida en que la experimentación artística requiere de protección (temporal o parcial) de las presiones del mercado y los tipos de configuraciones (organizacionales, espaciales, institucionales) que esto podría acarrear. Esperamos que estos loci de la creatividad tomen la forma de configuraciones socio-espaciales, integradas en los acuerdos institucionales, los espacios físicos y las redes sociales. Nuestro análisis, en lugar de considerar la experimentación como un hecho, va más lejos en el descubrimiento de los acuerdos y estructuras (más o menos) formalizadas que se encuentran detrás de la experimentación artística y cómo esto se tiene en cuenta en los procesos de mercantilización en sectores específicos de la industria cultural.

Estos diferentes loci serán, esperamos, contingentes en el marco institucional nacional, las características sectoriales y el contexto local, formando en cada caso una configuración concreta que abarque: el gobierno nacional y local, las características de los mercados donde se distribuyen los productos finales (ámbito de aplicación y tamaño), el papel de los intermediarios (medios de comunicación, creadores y formadores, creación de sistemas estéticos con los que los productos de la industria cultural se comparan), las instituciones educativas (formales e informales), el papel del sector privado (por ejemplo en forma de mecenazgo o patrocinio); las iniciativas de instituciones semipúblicas (como loterías o fundaciones) y el papel de los artistas (tanto aficionados como profesionales).

Identificaremos estos tipos de loci e investigaremos la forma en la que se insertan en estas configuraciones. Nuestro enfoque analiza las industrias culturales en el marco de las interrelaciones entre el entorno urbano, el marco político y los sistemas económicos. Nos centraremos inicialmente en tres sectores de la industria cultural: la música clásica, el diseño de moda y la danza contemporánea. Estos sectores varían según los niveles de financiación e infraestructuras públicas y también según el ritmo del cambio de los valores estéticos.

Objetivos CURE

CURE se propone explorar la relación entre la creatividad y los mercados, es decir, entre la lógica artística y la lógica comercial en las industrias culturales y su inserción en el lugar.

  • Objetivo 1: ¿Qué tipos de loci, que permitan la creatividad en las industrias culturales, se pueden identificar?
    • Marcos institucionales: apoyo a instituciones y organizaciones a diferentes escalas y su inteligencia de red así como las redes de gobernanza.
    • Dinámicas socio-espaciales: exploración del capital humano y las cuestiones de igualdad. Las ciudades consideradas como focos de la producción creativa e innovadora, son también lugares donde “existe una amplia brecha social entre los segmentos superior e inferior de la población activa y esta brecha ha tendido a aumentar en los últimos años”. La investigación sobre las industrias culturales ha puesto de manifiesto que muchos trabajadores creativos a menudo tienen una cartera de actividades que les permite subsistir y no todas están relacionadas con su profesión artística/creativa.
  • Objetivo 2: ¿Cuál es su lógica organizativa y su articulación espacial? ¿Cómo han cambiado en las últimas tres décadas?
    • Cadenas de producción: exploración de las cadenas de producción de las industrias culturales, desde la creatividad hasta el consumo. Esto requiere una selección de algunos casos de estudio y el estudio de las dinámicas y características espaciales y temporales del trabajo.
    • Huella espacial y sostenibilidad en el tiempo: análisis de la huella espacial de determinados sectores en las ciudades durante las tres últimas décadas y de los datos relacionados con el sector sobre las tendencias de empleo, tanto nacionales como su posicionamiento internacional (usando SIG para mapear la localización de las industrias culturales) y su impacto en la calidad del lugar, su respeto al medio ambiente. La cuestión de las geografías de impacto es muy interesante y pertinente: a nivel local podríamos investigar la transformación de los barrios (también en términos de impacto sobre los valores inmobiliarios y usos) y el uso del espacio por parte de las industrias culturales en la práctica diaria. Sin embargo, existe también una dimensión transnacional, que insta a una mayor “centralización en torno a la cultura” en materia de circulación de los productos de las industrias culturales y su consumo a escala global. En este sentido, sería interesante examinar los vínculos existentes entre los diferentes actores en la cadena de valor y sus conexiones espaciales.
  • Objetivo 3: ¿Con qué mecanismos cuentan los responsables políticos para impulsar y fomentar la creatividad?
    • Comprender de qué modo las industrias culturales pueden contribuir a la resiliencia del tejido económico, social y ambiental urbano post-industrial y al desarrollo del mismo de forma sostenible.

Diseño de la investigación y metodología

Queremos investigar cómo se estructura la relación entre el mercado y la cultura en los diferentes entornos institucionales. Cabe esperar que la relación se supedite al contexto nacional, local y sectorial y anticipamos cambios significativos en las últimas tres décadas debido a las políticas neoliberales, la globalización y el cambio tecnológico.

Para explorar las diferentes configuraciones institucionales y sus propias trayectorias de cambio, nuestra investigación consiste en un conjunto de casos de estudio, que se puede comparar a lo largo de cuatro dimensiones: a través del tiempo (comparando la situación en 1980 con la actual), a nivel internacional, entre ciudades, y sectorialmente. Esto nos permitirá construir diferentes conjuntos de casos de estudio, divididos en pares para responder a varias preguntas. Esperamos que estas comparaciones estructuradas descubran un abanico de configuraciones institucionales.

Inicialmente nos centraremos en tres industrias culturales que, aunque sean similares en cuanto a su necesidad de experimentación, reflejan gran variedad en cuanto al posicionamiento en torno al arte y las producciones culturales en relación con los mercados.

Los tres sectores que hemos seleccionado son:

  • Las artes del espectáculo (danza contemporánea)
  • El diseño de moda
  • La música clásica (contemporánea)

La investigación de los casos de estudio implica una variedad de métodos, cada uno dirigido a abordar una pregunta de investigación específica, incluyendo la investigación histórica, la cartografía cuantitativa (SIG para capturar la dimensión espacial), análisis de contenidos (periódicos, revistas, revistas profesionales), análisis en red e investigación etnográfica (observaciones de los participantes y biografías de los actores).

Implicaciones potenciales de CURE

Las industrias culturales son sin duda uno de los pilares de las economías urbanas contemporáneas. El futuro de muchas economías avanzadas depende de la competitividad de las industrias culturales. Considerando que la competitividad se asoció durante mucho tiempo a las industrias de alta tecnología, la investigación reciente ha revelado la importancia de las actividades de alto standing. Como en el caso de las industrias de alta tecnología, las actividades de alto standing se pueden fomentar o dificultar por parte de los diferentes contextos espacio-institucionales, así como por parte de las políticas concretas de los actores locales y nacionales. Mediante la comparación de determinados sectores de las industrias culturales en varios contextos nacionales y urbanos, identificaremos qué configuraciones espacio-institucionales contribuyen al éxito potencial de las industrias culturales. De esta manera, se pretende contribuir a los debates sobre la competitividad de las economías urbanas entre los científicos urbanos y los políticos.

CURE network

  • Robert Kloosterman (coordinador), Estudios de Planificación y Desarrollo Internacional, Universidad de Amsterdam, Países Bajos, R.C.Kloosterman@uva.nl
  • Amanda Brandellero, Insituto de Desarrollo Metropolitano e Internacional de Amsterdam, Países Bajos, A.M.C.Brandellero@uva.nl
  • Dominic Power y Jan Jansson, Centro de Investigación, Innovación y Dinámicas Industriales, Universidad de Uppsala, Suecia.
  • Ludovic Halbert, Laboratorio Técnicas, Territorios, Sociedades (LAboratoire Techniques, Territoires, Sociétés, LATTS), París, Francia.
  • Murat H. Güvenç y Gökçe Dervisoglu, Universidad Istanbul Bilgi, Turquía.
  • Petja Ivanova-Radovanova, Asociación para el Desarrollo Integrado y la Sostenibilidad, Bulgaria.
  • Izhak Schnell, Universidad de Tel Aviv, Israel.

Referencias

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CURE

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